Consejos para comer saludable y cuidar tu alimentación

Consejos para comer saludable y cuidar tu alimentación

Para poder estar sano hay que apostar por una alimentación saludable. A lo largo de este artículo te vamos a dar algunos consejos a través de los cuales te será más fácil comer bien. Y como puedes imaginar, cuando cuidas tu alimentación, no solo estarás más sano, sino que además serás más feliz y podrás disfrutar más de la vida.  

Para realizar este artículo nos hemos basado en los consejos que nos han dado los nutricionistas en Barcelona de Proyecto ART. Gracias a sus conocimientos nos ha sido muy fácil desarrollar el siguiente listado de consejos a través de los cuales podrás disfrutar de una mejor salud. Y si quieres más información, te invito a visitar https://proyectoart.com/nutricionista-barcelona/ donde podrás encontrar al mejor equipo de nutricionistas especializados en Barcelona. No importa la duda o problema que tengas respecto a la alimentación, gracias a sus conocimientos todo se resolverá en muy poco tiempo. Recuerda, una buena alimentación siempre es sinónimo de felicidad y salud. 

1- Apuesta por la diversidad alimentaria 

Para tener una dieta balanceada, es importante incluir una variedad de alimentos en tus comidas. Opta por una amplia gama de opciones, especialmente frutas y verduras, ya que entre más colorido sea tu plato, mejor. Un buen truco es seguir el principio del semáforo: elige alimentos de colores diferentes como lechugas verdes, plátanos maduros y tomates rojos. Esto te asegurará obtener una variedad de nutrientes esenciales para tu salud. 

2- Cuenta las porciones de fruta y verduras 

El concepto de «cinco (+1) al día» se refiere a consumir dos porciones de fruta y tres porciones de verdura diariamente. Una porción equivale a lo que puedes sostener en la mano. Al considerar las verduras, es ideal incluir al menos una porción cruda, como la lechuga. Es válido consumir más verduras que frutas, ya que estas últimas pueden afectar los niveles de azúcar en la sangre. Tanto las frutas como las verduras son ricas en vitaminas, minerales y fibra, esenciales para el cuerpo. Además, se recomienda una porción de frutos secos al día, ya que son una fuente importante de ácidos grasos esenciales y proteínas. 

3- Come productos animales, pero con moderación 

Puedes incluir leche y productos lácteos en tu dieta diaria, prefiriendo las versiones bajas en grasas para controlar la ingesta calórica. Estos alimentos aportan al cuerpo proteínas, calcio, yodo y vitamina B2, nutrientes esenciales para la salud. Es recomendable incorporar pescado en tu alimentación una o dos veces por semana, ya que proporciona ácidos grasos esenciales beneficiosos para el organismo. Las legumbres son una excelente fuente de proteínas de origen vegetal y se sugiere consumir al menos una porción a la semana para obtener sus beneficios nutricionales. Con respecto a la carne, los embutidos y los huevos, es importante disfrutarlos con moderación. Se prefiere la carne blanca sobre la roja, ya que esta última se asocia con un mayor riesgo de cáncer de colon, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. 

4- No te olvides de los cereales y patatas 

Los alimentos hechos a base de cereales y patatas son una opción habitual en nuestras comidas diarias. Opta por aquellos elaborados principalmente con cereales integrales, ya que estos son ricos en fibra, lo cual es beneficioso para la salud. Una dieta con un alto contenido de fibra ayuda a reducir el riesgo de padecer diversas enfermedades relacionadas con la alimentación y también es crucial para un correcto funcionamiento del sistema digestivo. 

5- Apuesta por una buena hidratación 

Debes tomar al menos 1,5 litros de líquidos al día, especialmente en climas cálidos, donde se recomienda entre 2 y 3 litros. Es preferible optar por agua y tés sin azúcar, ya que son opciones más saludables. Ocasionalmente, puedes consumir jugos con gas, pero evita en lo posible los refrescos y las bebidas light, ya que suelen contener altos niveles de azúcar, lo que no es beneficioso para la salud. 

6- Las grasas saludables son buenas 

Como nos comentan los nutricionistas de Proyecto ART, la grasa no es mala en sí misma, ¡todo lo contrario! Lo que realmente importa es el tipo de grasa que consumes. Por ejemplo, el aceite de linaza, el aceite de colza, las nueces, las semillas y el pescado de mar contienen ácidos grasos omega-3, que son realmente buenos para tu cuerpo. Estos ácidos grasos insaturados son cruciales para tu salud. 

 Pero también hay que tener cuidado con los ácidos grasos omega-6, que también son insaturados y se encuentran en aceites como el de girasol. Consumidos en exceso, pueden causar inflamación en el cuerpo, así que es mejor no abusar de ellos. Además, es importante reducir la ingesta de grasas saturadas que se encuentran en productos animales como la mantequilla, así como las grasas hidrogenadas presentes en productos horneados y margarinas.  

La grasa desempeña un papel importante en tu organismo al ayudar a absorber vitaminas liposolubles como la E, la D, la K y la A. Por lo tanto, es esencial incluir grasas saludables en tu dieta, pero siempre con moderación y eligiendo las opciones más beneficiosas para tu salud. 

7- Apuesta por los alimentos naturales 

Cuando haces comida lista para calentar, a menudo le meten de todo, cosas que realmente no necesitas. Pero la clave es que la lista de ingredientes debe ser cortita, y deberías reconocer la mayoría de ellos. Es decir, cuanto menos complicado, mejor. ¿Sabías que una lista de ingredientes larga usualmente significa más aditivos y conservantes? Es mejor mantener las cosas simples y naturales

8- Come cuando realmente es necesario 

Es importante estar consciente de cómo se siente tu cuerpo antes de cada comida o tentempié. Pregúntate si realmente tienes hambre o si simplemente tienes ganas de comer. A veces, lo que parece un antojo de comida en realidad es una señal de que tu cuerpo necesita agua. Si no es sed, sino un antojo de algo dulce, a menudo desaparecerá si esperas un momento. Además, al hacer esto, puedes ahorrar algunas calorías. Es recomendable comer regularmente para evitar los antojos repentinos. Si no lo haces, es más probable que comas grandes cantidades de alimentos ricos en calorías de forma rápida, ya que tu cerebro buscará una rápida inyección de energía. 

9- Toma sal y azúcar con moderación 

Trata de limitar tu consumo de azúcar y alimentos con azúcar. Cuando ingieres estos alimentos, tu cuerpo experimenta un aumento en los niveles de azúcar en sangre, lo cual puede llevar a un aumento de peso a largo plazo, ya que el cuerpo utiliza insulina para controlar esos niveles. Si tu cuerpo tiene altos niveles de insulina activa, es menos probable que descomponga la grasa, lo que puede contribuir al aumento de peso. 

Para sazonar tus comidas, considera utilizar hierbas frescas en lugar de sal. En Alemania, como en muchos otros lugares, a menudo se consume demasiada sal, lo que puede tener efectos negativos en la presión arterial. Al reducir tu consumo de sal y optar por hierbas frescas, puedes ayudar a mantener una presión arterial saludable. 

10- Disfruta mientras comes 

Tómate tu tiempo para comer. Es importante saborear cada bocado y masticar bien los alimentos. Cuando mastiques más, los alimentos se descompondrán mejor, lo que alivia el trabajo de los intestinos y previene problemas digestivos. 

Es mejor comer sin distracciones. Evita ver la televisión o usar el teléfono mientras comes. Cuando te distraes, es más probable que no prestes atención a lo que estás comiendo, lo que puede llevar a comer en exceso sin darte cuenta. En su lugar, intenta comer en compañía de familiares o amigos. Disfrutar juntos de la comida crea un ambiente agradable y te ayuda a apreciar mejor los sabores de la comida. 

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